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POR: VÍCTOR MARTÍNEZ FRAGOSO

El municipio está convertido en un campo de batalla con ejecuciones diarias. Las calles de las 69 comunidades son un “cementerio” de cadáveres, en donde cotidianamente aparecen con narco-mensajes. La demarcación está calificada como una de las más peligrosas del país, con ingobernabilidad, corrupción, secuestros exprés y venta de estupefacientes.

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La Inseguridad en la localidad, asociada con la muerte violenta y una indignación total de los habitantes. Ha ocasionado la peor crisis de credibilidad en la localidad, que fue considerada en el pasado, como una de las que ciudades mejores para vivir en México, según los índices del Programa Nacional de Naciones Unidas para el Desarrollo. Hoy en día, todos tienen que pagar una cuota de extorsión de la delincuencia o del ayuntamiento en Coacalco.

La Inseguridad se expande en forma constante en él municipio, donde la delincuencia lanza ataques contra autoridades municipales, judiciales y de la iniciativa privada. Los empresarios, comerciantes, restauranteros y tiendas de autoservicio, tienen que pagar el derecho de piso para dejarlos trabajar libremente. Los habitantes tienen que lidiar con caminos llenos de baches; calles convertidas en lagunas, comunidades inseguras y una policía corrupta.

Una herencia que floreció durante las administraciones priistas, pero principalmente con, quienes manejan un narco-gobierno, además de haberse robado predios del ayuntamiento y de donación; incluso, hasta haber vendido el predio del deportivo de Villa de las Flores.

En una investigación del periódico EL UNIVERSAL, se descubrió que el municipio estaba convertido en un santuario de secuestradores, que los cabecillas de una de las bandas habían trabajado como policías y que hasta la familia de un juez rentaba una casa de seguridad, en donde fueron rescatados dos víctimas.

Cada grupo delictivo que entra a la guerra por el territorio de Coacalco se impone sus condiciones. El municipio está asolado por los carteles de la droga y por las bandas de la delincuencia del fuero común. El camino está despejado para los sicarios en motocicleta, quienes por una cantidad de dinero cumplen su encargo.

A pesar de la riqueza aplaudida por la ONU, Coacalco es en realidad un municipio saqueado, mal gobernado y abatido por la violencia. En agosto de 2009, la localidad se encontraba en una crisis de seguridad y narcotráfico más grave de la historia, al grado que las autoridades no sabían qué hacer para frenar el problema.

Con una violencia frenética, la alternancia en el poder desnudó todos los vicios de los gobernantes y puso al descubierto los terribles problemas de seguridad. Desde hace más de una década, Coacalco se encuentra atrapado en una espiral criminal, con una sola ley, la ley que imponen los pistoleros del narco con dádivas a las autoridades.

Según estudio de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), es evidente que las organizaciones criminales y el ejército de la delincuencia han proliferado como actividad lucrativa ilícita, medio de control social, político y económico, sosteniendo en el terror y la violencia, con la complicidad de las autoridades.

Los delincuentes se han apoderado de las comunidades, calles y avenidas, derivado de la falta de profesionalización de los cuerpos policíacos y corrupción de las autoridades, que han rebasado los mecanismos de control institucional. Los estándares internacionales recomiendan que exista un policía por cada 250 habitantes.

Con Información de NVM Noticias / POR: VÍCTOR MARTÍNEZ FRAGOSO